estamos pensando...

¿QUIÉNES SOMOS?

Somos unos tipos cuya forma de pensar y de ver la vida no coincide a menudo con la de la mayoría, queremos tener nuestras propias ideas, no aceptamos que lo que hay sea lo único posible… es decir somos jóvenes (unos literalmente y otros “más bien, seguimos siendo jóvenes, a pesar del DNI”).

Vivimos en la ciudad de Ávila y lo llevamos con dignidad. Nos subleva la mediocridad institucionalizada, la autocomplacencia rampante… pero creemos que algo se puede hacer, no sólo para sobrevivir sino incluso para sobrevolar por encima de las murallas y disfrutar de las vistas.

En este viaje partimos con un bagaje compuesto de ilusión, de apertura, de compromiso, de experiencia… lo que no tenemos es un destino (¡hay tantos destinos a los que llegar!).

Un pensamiento plural y crítico

La crisis que estamos padeciendo muestra su mayor crudeza y visibilidad en los aspectos laborales y económicos, pero es una crisis más profunda pues afecta a casi todos los ámbitos que conforman el sistema social; podríamos calificarla de crisis “civilizatoria”.

Los valores sociales, culturales y éticos sobre los que se asienta la convivencia democrática, la conciencia cívica y la cohesión social están siendo gradualmente vaciados de contenido, subordinándolos a intereses mercantiles, teñidos de codicia y autoritarismo. La conversión del desarrollo cultural en una mera industrial del entretenimiento, el desmontaje del pensamiento crítico, la banalización de la cultura, la cada vez más extendida capacidad manipuladora de los grandes grupos mediáticos o el desorientado sistema educativo -en el que se va sustituyendo gradualmente el conocimiento y los valores por un enfoque tecnocrático- parecen estar dirigidos a conseguir súbditos individualistas, conformistas y autocomplacientes. Al mismo tiempo, se está consolidando el pensamiento único y una cierta discriminación de la cultura que cuestiona el sistema hegemónico. La razón técnica y la eficacia están sirviendo de excusa para el socavamiento de la razón ética y política. Estamos asistiendo también a una degradación del funcionamiento de las Instituciones y organismos públicos, cuya actividad parece regirse, no por el interés general (aunque lo proclamen) sino por la defensa de intereses privados, que se presentan como normales. la imprescindible confianza en la democracia queda dañada, propiciándose un caldo de cultivo en el que prosperan idearios sectarios, intolerantes y anacrónicos o actitudes de “sálvese el que pueda”.

Por otra parte, en un contexto de mundialización de la economía, sin el contrapeso de un consenso global por el desarrollo universal de los Derechos Humanos, Sociales y Medio Ambientales, muchas personas se aferran a un sentido de identidad basado en aspectos muy básicos y manipulables. Está extendiéndose un sentimiento de identidad elaborado desde una visión aldeana, de corto alcance y excluyente, pero que, paradójicamente, está colonizando culturalmente a la sociedad y uniformando mentalidades y formas de vida. Este integrismo tradicionalista también está sirviendo de barrera para la construcción de un enfoque que pudiera conjugar positivamente una abierta identidad cultural con la universalidad y la solidaridad. En Ávila, además, se cultiva desde hace muchos años una mentalidad cerrada y autosuficiente contra todo lo que significa modernidad en el ámbito del pensamiento y la cultura. La “insoportable levedad” de su localismo y una interpretación rancia de lo que significa culturalmente la tradición, han constituido su soporte ideológico. Así la apropiación del lenguaje, el régimen de utilización de las instituciones y el insufrible juego de apariencias constituyen, entre otros, los habituales recursos de una retórica prepotente que oculta un gran déficit democrático. Es necesario desterrar para siempre ese eco, que parece resonar a veces, con el que algunos reclamaban, de manera fanática, en cierto momento de nuestra historia: “¡vivan las cadenas!” La responsabilidad d la situación actual no sólo es atribuible a las Instituciones o a entes abstractos o lejanos. La actitud de mirar hacia otro lado, la sumisión o la resignación ante esta crisis social, cultural y moral terminan convirtiéndose en formas de colaborar en esta deriva.

Para ello, el simple cuestionamiento de lo que nos presentan como normal, la búsqueda de información alternativa o el hecho de hacer visible la disconformidad con el status quo, constituyen ya actos elementales que muestran la voluntad de profundizar la calidad de nuestra vida democrática. Hay que reconocer que, en el contexto descrito, es más fácil decirlo que llevarlo a la práctica.

Pero hay signos esperanzadores ya que cada vez son más numerosos los sectores de ciudadanos que se están rebelando contra esta situación lamentable. En este sentido, con el propósito de impulsar una regeneración de los valores sociales, culturales y cívicos en nuestro entorno abulense, un grupo de ciudadanos pretendemos contribuir al desarrollo de una cultura crítica cuyos ejes de actuación queremos manifestar en la siguiente plataforma:

• El pensamiento crítico es fundamental en la construcción de una sociedad democrática avanzada. Es imprescindible para desenmascarar el juego de los poderosos, para denunciar la falsificación de la realidad que se muestra en la información con la que se nos bombardea a diario o para poner en evidencia el déficit moral y democrático en el que se precipita la sociedad.

• El diálogo, como procedimiento y como metáfora, constituye uno de los elementos centrales para avanzar en la construcción de valores sociales y culturales, pero necesita, como condición necesaria, la aceptación de la pluralidad, ésta representa un valor y no una rémora en las sociedades contemporáneas.

• La apertura hace posible la comprensión de la complejidad del mundo y permite acercarse a otras realidades que amplían los horizontes sociales y culturales, y enriquecen la convivencia.

• La cultura no sólo es entretenimiento, no sólo es espectáculo. La cultura es el alma de la sociedad, pues constituye la expresión libre, crítica y creativa de las diferentes sensibilidades y grupos que conforman la misma.

• El compromiso personal es imprescindible para vencer la inercia y el aislamiento, tan frecuentes en estos momentos, y para ir creando condiciones de cambio. Este compromiso se fortalecerá en la medida en que se apoye en la reflexión y acción colectiva con otras personas que también aspiren a una sociedad auténticamente democrática y culturalmente abierta y crítica.

Desde esta reflexión crítica pero esperanzada y propositiva, pretendemos contribuir, junto con otras plataformas y movimientos, al desmontaje del pensamiento único, y al desarrollo y profundización de una conciencia ciudadana a partir de la deliberación constructiva entre diferentes sensibilidades.

Es preciso confrontar y superar creencias irracionales, simplistas y premodernas que hoy circulan impunemente en el espacio público. Es precisa una perspectiva de regeneración y profundización democrática que se renueve permanentemente a través de una dinámica de implicación y reflexión. Es preciso abrir puertas y ventanas para que circule el aire fresco. Una sociedad más libre, más democrática, más justa y más cívica se construye con el compromiso de muchos y la complicidad de todos. Nada está escrito y todo es posible.

humor.corto

–Mira, papá, ¿qué es eso que hay en el suelo? –¡Cuidado! No te acerques que es peligroso. Es un libro.

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