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Nos parece oportuno recoger este reconocimiento justo y merecido del profesor José Luis Gutiérrez Robledo, que hemos encontrado en la revista cultural y de defensa del Patrimonio «La Llanura de Arévalo» que publica la Asociación Cultural «La Alhóndiga».

Febrero de 2019. http://lallanura.es


“Vosotros no sois más que los depositarios del bien donado a la gran familia, la que tiene derecho a pediros cuenta. Los bárbaros y los esclavos detestan las ciencias y destruyen los monumentos artísticos. Los hombres libres los aman y los conservan”. (Convención Nacional Francesa. 1794)

Todos los que conocemos a José Luis Gutiérrez Robledo, todos los que hemos atendido en alguna de sus clases magistrales o hemos asistido a alguna de sus conferencias, en algún momento hemos escuchado de su boca la frase que encabeza este escrito. Una frase, un mensaje, que deja meridianamente clara su postura con respecto al Patrimonio Monumental en su más extensa dimensión.

José Luis es profesor de Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid. Autor de un importante elenco de artículos en diversas revistas especializadas, colaboraciones en obras colectivas, libros, tesis y otros muchos trabajos.

Y sobre todo un entrañable amigo, que junto a Serafín de Tapia y Raimundo Moreno, nos han llevado a muchos de nosotros a conocer y amar sin ningún tipo de reparo el Patrimonio Cultural en general y el Patrimonio Mudéjar de manera particular.

A lo largo de estos doce años de vida de nuestra Asociación hemos ido recogiendo y guardando muchos de sus artículos publicados en diversos medios.

De noviembre de 1988 conservamos un recorte titulado: “Ávila 2088”, con su firma autógrafa, en el que entre otros apartados, propone para ese lejano año en el futuro lo siguiente:

“Mudéjar 2000 fue el título que a finales del XX recibió el programa de recuperación cultural del Mudéjar de La Moraña. El hermanamiento entre Teruel y Arévalo y la Declaración de Patrimonio de la Humanidad para todo el repertorio del mudéjar recogido en el catálogo de Bernardo Santiago, permitieron acometer una sistemática política de conservaciones y restauraciones primero, y luego crear el Centro de Estudios Técnicos e Históricos sobre el ladrillo, instrumento eficaz para aquellas restauraciones y para potenciar el empleo del ladrillo y teja de La Moraña en las construcciones de Ávila, Salamanca y Valladolid.”

Algunos años después, en el programa de Ferias y Fiestas de Arévalo del año 1992, José Luis colabora con un artículo titulado “Arévalo, año 2050. Apuntes para un folleto turístico”. Nos dice lo que sigue: “Hoy, cuando se cumplen cincuenta años de la Declaración de Patrimonio de la Humanidad para todo el conjunto de edificios mudéjares del Norte de la Provincia de Ávila, el recorrido por el largo centenar de construcciones mudéjares (iglesias, castillos y puentes) se presenta como el atractivo fundamental del centro de la Federación Ibérica. Aquel impulso restaurador, que en los finales del segundo milenio se acometió sobre los edificios de Arévalo y Madrigal, y en los núcleos abandonados o semiabandonados de población, ha dado sus frutos”. Y en otro magnífico artículo dedicado a nuestra Catedral del Mudéjar, la actual ermita de Santa María de Gómez y Román, dice esto: “El perfecto juego de volumen de sus componentes, el elegante ritmo de sus arquerías, el buscado contraste cromático entre los ladrillos y las llagas de mortero molduradas en ángulo, son el alto ejemplo que aquellos sabios artesanos de Arévalo del siglo XIII, aquellos humildes albañiles, dejaron a los constructores de hoy. ¡Vano ejemplo! … ”

Hace algunos días, a José Luis Gutiérrez Robledo le han nombrado Cronista Oficial de El Barco de Ávila. Desde las páginas de nuestra revista, con la que, en varias ocasiones, ha colaborado, queremos felicitarle por este nombramiento y trasladarle nuestra más sincera enhorabuena.