“Stonehenge extremeño”. Foto Diario Sur
Stonehenge

 J. Francisco Fabián

Antes de nada, por favor abre los siguientes enlaces y lee estas noticias:

https://www.elespanol.com/cultura/patrimonio/20190822/stonehenge-espanol-sale-flote-franco-sumergio-embalse/423208658_0.html

https://www.elespanol.com/cultura/patrimonio/20190824/stonehenge-espanol-esconde-menhir-posible-milenario-tajo/423708597_0.html

¿Ya? Bien. Tenemos por un lado a un tipo apasionado que pertenece a una asociación de su pueblo diciendo bobadas y exageraciones de su cosecha, no sabemos si porque el tipo en cuestión es así para todo y tiene mucho de friki, o si habla a sabiendas de que miente y exagera con algún tipo de intención (hay varias posibles). Por otro lado, tenemos a un periodista que le sirve de altavoz. Entre los dos forman un tándem muy compenetrado: uno tiene su minuto de gloria y el otro vende su noticia y con ello su periódico. Los dos salen contentos de esto, pero la noticia, como noticia es una completa estupidez de esas que estamos tristemente acostumbrados a ver desde hace mucho tiempo. Son noticias que tienen unos días de actualidad y luego se olvidan, porque aparecen otras y hay un consumo de noticias voraz. A esta historia le falta un personaje que puede aparecer fácilmente tras el impacto: un político. Puede ser de un ayuntamiento, de una diputación, de un gobierno regional o del mismo Ministerio. Puede ser uno que se crea afectado u otro, más lanzado, que quiera sacar alguna tajada de ese asunto, aún desde su completa ignorancia sobre el tema y desde alguna falta de escrúpulo político. O puede ser un tonto a las tres que se deja llevar por la mera oportunidad y está en la política por alguna razón poco sana para la sociedad, por ejemplo porque no le gustaba hacer otra cosa y en ella vio un camino fácil, facilitado por un conocido que ya estaba más alto.

La noticia, tal y como la cuenta la prensa llega a todas partes porque así funciona el mundo ahora, para bien y para mal. La mayoría de la gente, como no conoce a fondo el tema, lo da por cierto, se emociona, opina y cuando te ve por la calle quiere compartir contigo la felicidad que le da haber encontrado “un Stonehenge en  un pueblo de Cáceres” (nada menos, ¡quién lo iba a imaginar!). No solo es eso, es que según el sujeto que está teniendo su minuto de gloria, además, ha averiguado lo que cree que es un mapa del rio Tajo (¡nada menos!) grabado en una piedra y, por supuesto, el primero de la historia de ese río y me imagino que el único. Un “mapa” con una antigüedad que puede tener entre 6000 a los 4500 a.C. Al final del Neolítico y al principio de la Edad el Cobre al parecer ya sabían cartografía aquellos prehistóricos. En realidad es el grabado de una serpiente, pero este hombre lo da como un río y en el periódico, como causa impacto, se hacen eco. No se les ocurre contrastar la información, no, porque entonces no hay noticia. Podemos decir que la gente a ese periodista le da igual. Total, en dos días todo habrá pasado y dará igual si era verdad o fantasía. A su jefe de redacción le dará otro tanto con tal de que llene páginas del periódico. A lo mejor hasta piensa para sí que al fin y al cabo la gente es tonta y se lo traga todo. 

Ese “Stonehenge extremeño” que dice este sujeto no es más que un dolmen (como el abulense de Bernuy-Salinero o como tantos en la provincia de Salamanca) al que la acción del agua le ha descarnado la tierra del túmulo dejando al descubierto algunas de las losas que componían la contención en las piedras del túmulo. Ni más ni menos que eso. Ni se parece, ni se aproxima a la envergadura, ni obedece a lo mismo, ni nada de nada, pero ha quedado dicho: “Stonehenge extremeño”, así queda en la mente de la gente. El autor de la noticia tuvo dos o tres días de estrés con autoestima por los aires, porque no daba abasto a los requerimientos de los medios de comunicación. Me imagino que su mujer y su madre encantados de ver que se le había tan famoso el familiar.

En todas estas historias puede aparecer a resultas un nuevo elemento muy interesante sociológicamente. Es el que le ve enseguida a la noticia la posibilidad de negocio y se lanza a sacarle partido. Este tipo puede ser un vividor, un listo con olfato que conoce bien la superficialidad en el funcionamiento de algunas cosas, e incluso un arqueólogo, ya que con el título tiene una sólida credencial de base. El sujeto lo que tiene que hacer es tener un amigo político, preferentemente de medio pelo, que son los mejores para esto y generar noticias en cadena y continuamente sobre la importancia del/”su” asunto, idear actividades a las que siempre irá un grupito de gente y tener cobertura de prensa. Con esto lo tiene ya todo hecho. Creará una burbuja creciente en la que se irán metiendo otros políticos de no menos de medio pelo pero más arriba en el escalafón. Estos irán facilitando subvenciones y allanando caminos al negocio con esto y aquello; tampoco se atreverán a oponerse a nada porque para eso el sujeto del que hablamos ya está suficientemente inflado mediáticamente como para que si no le dan lo que pide pueda salir en la prensa amiga diciendo que no contribuyen al “progreso” qué el representa para la sociedad en la España Vaciada, en la Patrimonio de la memoria… y todas palabras amables usadas para acariciar nuestros oídos y alimentar nuestras ingenuidades. El negocio durará unos años, quizá hasta que venga alguien que ponga orden y sensatez. Pero mientras dure se conseguirá dinero más que suficiente y fama para emprender otros “negocios” similares, y la vida seguirá su curso con nuevos episodios y la refundación adaptada a nuevos campos de los que viven de ellos. Si fuéramos un poco más listos de lo que somos, nos daríamos cuenta de estas jugadas maestras y después de analizarlas nos plantaríamos. Pero a lo que se ve no somos muy listos, así que nunca dejarán de surgir frikis que hablen de Stonhenges, aquí o allá, políticos de medio pelo que repartan alegremente nuestro dinero, periodistas que necesiten noticias, aunque sospechen de su falsedad y listos con olfato suficiente para hacer su negocio a costa de burbujas. No estaría mal que estuviéramos un poco atentos a estas cosas.